Jue. Feb 29th, 2024

CLEPTOMANIA: ¿ESTRATEGIA EN ELECCIONES PRESIDENCIALES VENEZOLANAS 2024?

Por enrique Feb 8, 2024


Dr. Oswaldo R. Hevia A. (*)

Dr. Oswaldo R. Hevia A. (*)


En fecha abril 2022, si mal no recuerdo, escribí un artículo de opinión titulado “Voto electrónico: ¿Transparencia o ´tramparencia’?; ¿Votación cleptómana? El motivo de ese escrito estuvo referido a que los venezolanos pudiésemos experimentar una muy importante incertidumbre por lo que pueda ocurrir nuevamente en las venideras votaciones para escoger al presidente de Venezuela en este año 2024.
Ya desde el año 2020, Ramón Piñango, sociólogo e investigador del IESA, determina que el tejido político de Venezuela es de gran complejidad e intensamente volátil, que puede hacer sentir a los ciudadanos “entrampados” en dos argumentos: la incertidumbre y la propensión fija de un aborrecible escenario.
Y, es que no es una simple y espuria preocupación alejada de experiencias pretéritas. Para nadie, tanto a nivel nacional como internacional, es un secreto la forma e intenciones, más bien de triquiñuelas del régimen chavista a lo largo de estos tristemente célebres 25 años para perpetuarse en el poder. Es incontrolable no entrar en referencia sobre tan funesta forma de actuar y de humillar los derechos humanos del pueblo venezolano, por lo que, desde luego, es un deber y un derecho de orden constitucional que como ciudadanos poseemos de alertar y estar preparados para enfrentar democrática y civilmente esta nueva eventualidad para la obtención de la libertad y una verdadero Estado de Derecho. (Ambas actualmente inexistentes en nuestra Patria).
Sumado a lo anterior, como ejemplo de las fechorías política-electorales recientes del régimen, es de conocimiento público, por ejemplo, el caso de la candidata a presidente de la república, María Corina Machado (MCM). Ella, ha venido sufriendo junto a sus colaboradores una gran cantidad de ataques de toda índole (Obstáculos para movilizarse dentro del país por parte de la fuerza pública, intervención agresiva de los denominados grupos “Colectivos”, persecución y detención policial o judicial de personeros y colaboradores de la candidata, y otras acciones ilegales y violentas). Lo último, conocido a lo interno del país y del exterior, ha sido la tal “inhabilitación política”, expresamente inconstitucional, que han venido utilizando para limitar el ejercicio de cargos públicos a candidatos contrarios al régimen y que en el caso específico de MCM ha sido “sentenciada” por el TSJ por espacio de 15 años. ¿Qué buscan con su intento claramente político, más no jurídico? Aquí, hemos de señalar enfáticamente que el venezolano NO se está “chupando el dedo”: Sin duda, tratan de boicotearla, ¡sacarla del camino electoral planificado por ella para ser presidente de todos los venezolanos este 2024!, porque las estadísticas no se equivocan al demostrar que las cifras cuantitativas y los datos cualitativos que se desprenden de ellas dan por sentado que ganará ventajosamente las Elecciones Presidenciales de 2024. Así las cosas, estimados lectores, sería como “llover sobre mojado” el señalar o describir la sistemática y perversa intencionalidad del régimen y de algunos “alacranes” de la oposición en su conjura “cleptomaníaca” del voto. ¡Amanecerá y veremos!
Desde lo histórico, ya el profesor Diego Bautista Urbaneja” (Prodavinci, 2020), al referirse a la cultura del venezolano con respecto a lo electoral, nos señala que: “A partir de 1958 se abre un período de 40 años durante el cual se realizan nueve procesos comiciales y que son definitivos para la conformación de la cultura electoral de la población”.
Luego, volviendo sobre la “rapacidad electoral” e internándonos un poco más en lo folclórico que en lo histórico del acontecer venezolano en estos largos 25 años del régimen chavista madurista, hemos de hacer memoria que a inicios del siglo XXI (año 2000), un directivo del Consejo Nacional Electoral discurseaba con vehemencia acerca de las bondades del sistema electoral venezolano, invocando que dicha institución en ese momento poseía una gran “tramparencia”. Expresión que pienso y he de aseverar, que se refería a la expresión “Transparencia”. Quizás fue un gazapo que se “coló”, porque realmente la primera no tiene significado gramatical ni etimológico alguno en los diccionarios del mundo, por lo menos no en la Real Academia Española (RAE). ¡Ni la menciona! ¿Cierto? En el artículo anterior que les indiqué, mi intención fue hacer una sátira entre “la trampa y la claridad”. ¡Lo vuelvo a hacer!
En estos días de enero-febrero del 2024, se habla mucho (sobre todo por parte del régimen), acerca de la elaboración de un cronograma y un eventual adelanto de las elecciones presidenciales. Eso sí, sin considerar a MCM y su logro alcanzado en las Primarias como representante mayoritaria de la oposición. En ese sentido, como ejemplo de las acciones actuales del régimen, se tiene la experiencia que para el año 2018, en el Diario “La Vanguardia” (España), apareció un titular de información que rezaba: “La Constituyente de Venezuela convoca elecciones presidenciales”. En sus contenidos se precisó que: “los comicios presidenciales fueron convocados antes del tiempo previsto en la Constitución y por la Asamblea Nacional Constituyente, que posteriormente ordenó al Consejo Nacional Electoral (CNE) efectuar la convocatoria formal”. Hoy estamos ante esa misma intención. Sin querer pecar obstinadamente de ingenuo, se me ocurren varias interrogantes: ¿Qué se pretende con este adelanto de elecciones presidenciales o de cualquier otro tipo?; ¿Se podrá presentar una imagen discriminatoria al sentirse muchos ciudadanos impedidos de ejercer el voto que conlleve a su vez a limitar la conducta electoral general?; ¿Podrá convertirse en una circunstancia fraudulenta que altere ineludiblemente el resultado de una elección? Lo anterior me lleva a no cerrar este artículo sin antes referirme a esta otra interrogante: ¿Votación cleptómana?
En ese sentido, es necesario señalar que trastornos como la cleptomanía se visibilizan cuando un individuo o comunidad, no puede controlar su conducta o actitud ante la necesidad de apoderarse de objetos que no son de su propiedad. Se ha podido determinar que la cleptomanía se corresponde con un irresistible, molesto y consecutivo impulso de ansiedad que solo puede apaciguarse con la acción de escamotear, robar, sustraer, que le produce al individuo placer casi morboso como comportamiento cierto que a su vez causa conductas y actitudes reforzadas que se “machacan”, se refrendan desatinadamente hasta causar que el acto de “hurtar” se transforme en una adicción. Me pregunto: ‘Será por eso la cantidad odiosa y exagerada de votaciones (Elecciones políticas) que se han dado en el transcurso de más de dos décadas en Venezuela?; ¿Qué casualidad no?
Importante colofón de este artículo es que el venezolano logre internalizar que la LIBERTAD, así con mayúsculas, no es cualquier “parapeto”. Por cierto, que el ilustre profesor y lingüista venezolano Alexis Márquez Rodríguez (2006), establece que: “En cuanto a parapeto, el Diccionario de venezolanismos (M. J. Tejera et al.) registra las siguientes acepciones: ³1. Andes y Lara. Andamio o armazón improvisado. 2. Lara. Cachivache, cosa inútil o que no funciona bien. 3. fig. Zulia. Regaño, trampa, mentira².”
Por lo tanto, el pueblo venezolano estará pendiente, vigilante ante cualquier intención, actividades y acciones inconstitucionales que conduzcan al despojo de un derecho humano como lo establecen las “Disposiciones sobre Derechos Humanos Referidas a Elecciones Democráticas” (Declaración Universal de los Derechos Humanos), que en el artículo 2, instituye que: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”. Y, que en el artículo 21, parágrafo 3, determina: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto”.
Sumado a lo anterior, habida cuenta pues, que la libertad no es un objeto y aun menos un parapeto, es por lo que se ha de estar alertas y contestes con la Constitución Nacional de Venezuela, que en su artículo 63, literalmente prescribe que: “…Se ejercerá mediante votaciones libres, universales, directas y secretas. La ley garantizará el principio de la personalización del sufragio y la representación proporcional.”
Para finalizar, una conseja, los venezolanos no deben considerar, ni atemorizarse ante expresiones producto de la ansiedad y el temor de perder el poder, que han exclamado altos dirigentes del régimen últimamente, tales como: «Vamos a ganar por las buenas o por las malas las elecciones”, y al mismo tiempo invitan a sus partidarios a la «máxima unión y movilización militar». ¡Ojo, el régimen tiene como intención un robo electoral bestial!, ¡Si se les permite…!
En consecuencia, han de tenerse presente, las palabras de Abraham Lincoln, quien aseguro que “Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil.”
Y, así mismo, siguiendo a Jean Jacques Rousseau apuntalar en nuestros corazones que: “El derecho de voto es un derecho que nada ni nadie puede quitar a los ciudadanos.”

(*) Doctor en Educación y docente e investigador de Postgrado de Venezuela.
Canadá, 6 de febrero 2024

By enrique

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